15 consejos de Paul Schrader para escribir guiones

 

Scharder, Scorsese y De Niro en Raging Bull, 1980. Fotografía de EnFilme.

 

En el libro «Guionistas Cine» de Declan Mcgrath y Felim MacdermontPaul Schrader, guionista de Taxi Driver,  Raging BullMishima: A Life in Four ChaptersAuto Focus, entre otras; y también director de unas 17 películas, entre las que se cuentan clásicos como Light Sleepers y Blue Collar; da luces sobre cómo emprender la escritura de guiones.  En El Garfio, escogimos 15 que seguro te serán de mucha utilidad.

  1. El arte no es un juguete. No es una diversión. No es algo que haces cuando cuando no tienes nada mejor que hacer. Es trabajo, y la obra de arte es una obra como la de cualquier artesano.
  2. Los guiones no tratan de otras películas, tratan de personas.
  3. Si eres un escritor novato, lo único que tienes para ofrecer es el hecho de que tú eres tú . Debe haber algo en tu vida que sea único y tenga cierto valor.
  4. Los guionistas no deberían estudiar cine, deberían estudiarse a sí mismos, porque cuando lo hacen no solo dices en qué eres distinto sino en qué eres igual. Porque al final, aquello en que somos iguales resulta más fascinante que aquello en que nos diferenciamos.
  5. Para ser escritor primero debes examinar y afrontar tus problemas más apremiantes. Nuestro negocio es el de la ropa sucia. Las artes tratan de lo prohibido, de lo no contado, de lo implícito y a veces, de lo inefable. Si tienes algún problema para sacar la ropa sucia y mostrarla, te has equivocado de negocio.
  6. Cuando descubras tu problema, piensa en una metáfora para él. Una metáfora es algo que ocupa el lugar del problema. No es como el problema sino una variación del mismo. Este planteamiento se me ocurrió por primera vez en Taxi driver y el problema era la soledad. La metáfora era el taxi.
  7. Una vez que te has decidido por la metáfora, das el paso siguiente: los rudimentos de la trama. Ni siquiera estamos hablando es escribir todavía, pero la trama es el tercer elemento de importancia. A medida que estudias tu trama vas entendiendo más detalles sobre la verdadera naturaleza del problema.
  8. El siguiente paso recurre a la tradición oral. No creo que escribir guiones tenga en verdad nada que ver con escribir. Pienso que se trata más bien de contar historias. Todo lo que tienes que hacer es ser capaz de contar una buena historia. Si sabes contar una buena historia durante 45 minutos, tienes una película. ¿Cómo saberlo? Llama a alguien que no te conozca demasiado y cuéntale la historia, obsérvalo, mírale a los ojos, ¡mírale el trasero! No tardarás en darte cuenta cuando lo estás perdiendo.
  9. Este relato de la historia lleva a la escaleta, que no es más que una lista de sucesos que ocurren en la historia que has estado contando.
  10. No hay nada más frustrante que escribir guiones que no llegan a rodarse o no se venden. Si eres capaz de ponerte a ti mismo tantas pruebas y obstáculos como sea posible para llegar a la posición en la que te das cuenta de que un guion no quiere que lo escriban, te estás haciendo un inmenso favor.
  11. Intenta averiguar antes de poner una sola palabra sobre el papel si esa idea quiere de verdad que la escriban. ¿Cómo lo haces? La esquematizas en una escaleta. La cuentas. La vuelves a contar. Haces otra escaleta y, en cierto momento, la idea empezará a flaquear y te aburrirá o bien su intensidad empezará a aumentar y te dirá “acércate al teclado, ha llegado la hora de partir”. Y cuando una idea quiere que la escriban, todo sucederá muy rápido.
  12. A partir de la escaleta escribes por fin la primera página del guion. La exposición por supuesto es la cruz de la existencia de todo escritor: tienes que encontrar un modo de incluirla en el guion sin ser demasiado directo. Tienes que explicar la trama mediante el diálogo.
  13. Recuerda que con frecuencia el diálogo es sobre gente que no se comunica; como dijo Harold Pinter, el lenguaje es la herramienta que utilizamos para no comunicarnos.
  14. No puedes dar recetas y decir así es como se escribe un guión y estos son los secretos. No hay secretos. Solo puedes contar lo que a ti te ha servido.
  15. Es posible que el negocio del cine esté a punto de desmoronarse. ¿Quién sabe? ¿A quién le importa? Pero las narrativas sobrevivirán.

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Fuente: Mcgrath, Eclan y Macdermont, Felim; GuionistasCine, Océano. 2003.

 

 

 

 

 

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